Duele, por la mierda que duele.
como volver a gritarlo sin que se mal entienda..
si aparece una manera no me digas lo que ya se..
Me estoy ahogando aquí.. no vayas a describirme el agua.
"soy del color de tu porvenir!",me dijo el hombre del traje gris. "no eres mi tipo" le conteste, y aquella tarde aprendí a correr... (al pisar la estación, le abrí la jaula a mi corazón...)
Duele, por la mierda que duele.
como volver a gritarlo sin que se mal entienda..
si aparece una manera no me digas lo que ya se..
Me estoy ahogando aquí.. no vayas a describirme el agua.
Cada mañana bosteza, amenaza al despertador, y se levanta gruñendo cuando todavía duerme el sol...
Mínima tregua en la mesa, café con dos de azúcar y un pedazo de pan, la mochila aún pesa, como si el año jamás fuese a acabar.
Cerrar y abrir puertas para salir del hogar, cerrar y abrir nuevamente los ojos para despertar, muévete, ya vas tarde.
Por las calles no hay ni almas a quien saludar, la calle huele a podrido, carne en calor y soledad…
Veinte minutos para las ocho de la mañana, hora de entrada, es tan probable llegar como no llegara la hora, pero aun así, emprende el viaje, a pie, ya que no son más de 15 cuadras.
Camina solo, no tiene ganas de llegar ni al poste, el barrio se llena de flores mientras piensa que sus colores pudieran ponerle en la boca una sonrisa, otra vez.
No pidió perdón, ¿para que si lo va a perdonar por que ya no le importa? Y eso que el, para no agobiar con flores a María, para no asediarla con su antología de besos vacíos ni novias de un día, procuro no ser el maldito pelmazo de los ojos llorosos, pero tanto la quería, que ya eran más de quinientas noches las que llevaba olvidándola, y ahí estaba en la esquina, como casi todas las mañanas, esperando…
¿Que cuanto duro?, un poco más que dos peces de hielo en un güisqui on the rocks, y en vez de fingir, o estrellarle una copa de celos, ¡le bajo por reír!, y ahí lo dejo, como un perro de nadie ladrando a las puertas del cielo, con un poco de su miel en los labios, y la pena en el viento.
Aún le gustaba repasar esto cuando caminaba cerca de ella, y ella, aún giraba la cara cuando lo veía pasar, aún había amor en los corazones resquebrados de ambos, o por lo menos, en el había para regalar.
¿Que como termino? cuando el despertó, no recordaba nada de la noche anterior, "demasiadas cervezas", dijo, al ver su cabeza, al lado de la otra, en la almohada y la beso otra vez, pero ya no era ayer, sino mañana.
Y el celular sonó, y quizás (sólo quizás) no contesto, quien María esperaba.
Y la vida siguió, como suelen seguir las cosas que no tienen ni tendrán mucho sentido, y al pasar a su lado volvió a notar , que esa boca, guardaba celosamente los besos que ya no le daban, por que nunca aprendió a decir : "te necesito".
Encontró la excusa perfecta, para verla un par de minutos más, detrás de la curva que hacia su cintura donde empezaba aquella falda, el kiosco de la esquina aguardaba con algunas de las cosas que al mundo le pasaban:
Se condenaba a Hussein a la horca y sentía que quien se ahogaba era el, aunque claro, el no generaría ese gran impacto mundial.
Intento girar y preguntarle que esperaba, que va a llegar tarde, que no se fuera sola, que quizás…. ¡La ruta era peligrosa! (no espera, eso lo leíste en el diario, se un poco más original).
¿Se puede?, uno de los titulares lo invadió de pronto como si fuese un interrogatorio, un sudor intenso lo estremecio, y sin mirar hacia atrás, decidió que por ahora, no se podía, que llegaría tarde, que su camino seguía.
El suelo era el mismo de su primera caminata, eran las mismas calles, las mismas cuadras, pero esta vez las manos iban heladas y en los bolsillos, y no sudadas y calidas gracias a su cuerpo.
Sus ojos, también ahora brillaban, pero con un brillo opaco, con aquel brillo de los hombres que no deben llorar, con aquella falta de magia que quita la primavera al viento cuando se va, con ese brillo, del amor cuando no esta.
Pero aquellos ojos habían brillado antes al reflejarse en los de ella, ese suelo que ahora pisaba había sido testigo de las mayores representaciones del amor que el jamás hubiese pensado, y ahora, hasta las suelas de sus zapatos la echan de menos.
Detente, gira y dile que la amas, son sólo palabras, ninguna posibilidad de expresarlo, es como sentirse amarrado, prisionero del recuerdo e impedido por las circunstancias; siguió caminando.
Diez para las ocho de la mañana, 7 cuadras, nuevamente un kiosco, el titular interrogatorio de nuevo, pero esta vez con confianza, casi con exclamaciones a los lados, si, si se puede, la mayor de las sonrisas intento invadir su rostro y sus rasgos adormecidos por el tiempo reaccionaron a articularla lentamente.
Hace ya tanto tiempo que no se nada de ti, balbuceo cansado de el último impulso por correr a abrasarla, que le he dado mil vueltas en la almohada, valla sorpresa empezar este día así, porque tú siempre apareces cuando te da la gana.
Que suerte la mía de verte hoy día, hace tantas noches de mente vacía, que creo se me ha olvidado otra cosa pensar.
Las palabras salieron sin ningún aparente orden, pero con un claro camino establecido.
La miro ya casi sin poder contenerse, se mordía los labios para no querer lanzarse sobre los de ella, que inmutable, lo miraba.
Sus ojos se encontraron y el comprendió que casi se caía al suelo, recupero la compostura e intento retomar una conversación, miro hacia atrás buscando el kiosco para tener algún tema de conversación, y sólo vislumbro un anuncio “los mejores productos importados y recomendados”, sacudió la cara para olvidar eso y centro nuevamente sus ojos en ella, medito como hablar y se le había olvidado, perdió toda noción del tiempo y simplemente no cerro la boca, pero esta no emita palabra y cuando por fin lo hizo lo único que llego a decir fue un tierno y apagado te amo.
El mundo, le pareció, perdió el rumbo por un momento, fue como si lo único que en su vida recordaba era todo el amor que sentía por ella, pero ella, solo parecía recordar el manto que se ceñía sobre ambos, ese manto, llamado Sofía.
2 minutos para el toque de campana, 2 meses para salir del colegio, para cambiar de vida, para quizás, aprender a olvidarla, pero ya había cedido, ya no aguantaba el tiempo consumiéndose entre sus dedos, ya no aguantaba esa mirada esquiva cuando se cruzaban camino al colegio o en este mismo.
Callo al suelo al notar su torpeza, el insolente sol, como un ladrón apareció entre los árboles, y se reflejo en la cara de María, untar de lagrimillas como de algún extraño plástico azul se deslizaba y golpearon el suelo.
Se puso de pie, le tomo la mano e inertemente comenzaron a caminar, el colegio quedaba hacia el otro lado. Ya son las 8, se acabo el tiempo, pero que importa, no había futuro en sus ojos hambrientos, ni pasado, ni un ahora, ni nada.
Ella paro, a el se le helo la sangre, el sueño había terminado, nuevamente chocaron las miradas….
¿Porque tardaste tanto?, ya casi no puedo esperarte...
ya no me acuerdo en que momento escribi esto...
lo encontre por casualidad ... creo q me gusto.
"Ese gato e un tesoro!, yo lo adoro =D"
Forme un correo solo para contar esto, aún cuando hoy me parece, fuera de tiempo, lugar y ridículo, esa sensación de que debo cumplir los compromisos, comienza a agobiarme, es raro se que ha nadie le interesa, leer esto, no se espera, no acusare recibo, ni factura por incumplimiento, pero prometí o me prometí contarlo y a ratos esa deuda me asalta de improviso y no me deja avanzar.
Primera Parte:
Fue ya sobre el semi sueño del alba, que debí levantarme, algo o alguien golpeaba la ventanilla y yo aún sin poder despegar los ojos, me levante fastidiado y entonces repare en aquella ventana, no la conocía, pero lo mas extraño, tampoco conocía el paisaje que estaba tras la ventana…..
Dos columnas de robles se dibujan en frente y cada uno de ellos parecía competir por quien albergaba más nieve. El suelo estaba cubierto he imagine que la nieve me cubriría las rodillas. Entonces note el frió, enorme casi invalídate. La habitación, estaba revestida en durmientes de ferrocarril y las columnas parecían haber sido puestas al azar, sin objetivo funcional, más bien solo buscando la estética, es lindo este lugar para vivir este tremendo invierno, pensé.
Fue solo cuando abrí la ventanilla que repare en que tú estabas ahí, recubierta en ropas,
de pies a cabeza, llevabas un pasamontañas de múltiples colores, pero sobresalía el naranja, me sonreí y te ayude a entrar. Ya en la habitación te comportaste como si siempre hubieses estado ahí, - vengo rapidito- dijiste, pero yo solo, sentía el frió y escuche sin oír, metete en la cama y duerme conmigo hasta el medio día, dije sin olvidar la modorra.
Ya casi cubierto en la cama y aún con los ojos hinchados por el sueño note que recorriste la habitación como investigando en círculos, ya metete en la cama, susurre, pero solo te sentaste a mi lado y como en off tu voz , murmuro.- vengo a despedirme, ya no te veré más, me voy en el tren de las once, de que hablas que tren ya metete en la cama, que hace mucho frió, sentí tu mano en mi frente, luego una caricia calida y hasta húmeda inundo mi cabello, y la modorra me venció, el sueño te desplazo.
Desperte de sobresalto con el silbido de un tren, es verdad , pensé. Si existe un tren y es de vapor, sonreí entonces y repare en que te habías ido. Debo reconocer que no me angustie, volverá pensé, ella siempre vuelve, esto no se desarma con una decisión, el vinculo fue soñado por dios y escrito por el diablo, y bajo ese pensamiento comencé a vestirme.
No te busque angustiado, ni ese día , ni los que siguieron. De pronto el tiempo se convirtió en meses y yo aún impávido, a veces, solo a veces un impulso superior a mi me tiraba a la calle para buscarte y hasta creo haberte encontrado en un par de ocasiones, claro que siempre tenías otros rostro y otro perfume y otra forma y tu piel no sabía igual y tu saliva, sí tu saliva, no sabía a miel pero inevitablemente al llegar el día y ya sobre el semisueño del alba, te habías ido.
Y la vida siguió ( "como siguen las cosas que no tienen mucho sentido" J. Sabina), lindo verso, claro que la habitación de durmientes siempre fue el lugar donde regrese, la pequeña ventana seguía ahí y lo peor, el invierno, ese eterno y crudo invierno no cedía un centímetro.
El invierno se apodero de mí, de mi cuerpo de mi alma, de mi forma de ver las cosas, la miopía fue la única forma de ver y la cojera un principio al caminar. Me sumergí en el lodo y la nieve que yo mismo me esforcé tanto en crear, deje de ver los lados, dañe a los que me quieren, defraude y deseche a mis amigos y me deje llevar por la nada, el reino se destruyo y yo solo me senté en la cuneta a mirar el derrumbe, no repare en los muertos que deje y el abismó de ese invierno eterno, cubrió mi vida y la vida de quien pudiese estar cerca.
Por momento, sólo por momentos, volvía de la nada y sentía la imperiosa necesidad de ti hasta que un día repare en que ya no recordaba bien tu rostro, se esfumaron la forma de tu nariz y la delgadez extrema de tu cabello, los ojos verdes profundos y miopes ya no dijeron nada.
El invierno se acostumbro ha siempre estar, y yo me acostumbre a él. Comenzamos él y yo una insana relación de mutualismo yo lo alimentaba, él me daba pretextos para sentir pena de todo; de levantarse en la mañana, de comer, de ver a mamá, de la dulzura de los hijos, de tus sustitutas y lo peor de mí.
En eso estábamos cuando una mañana sobre el semisueño del alba, unos dedos conocidos vinieron a tocar la ventana…. Volví a levantarme modórrico y en resongos y con los ojos aún en fiesta con las lagañas, - me dejas entrar – dijo la voz y entonces te conocí, sí eras tu, habías vuelto y traías contigo, la extrema delgadez de tu cabello, el color de tus ojos y ese sabor a miel en el cuerpo que bebí, sin descanso; mientras hablabas, hablabas y hablabas.
El tren te había llevado por parajes, interesantes (creo dijiste), las estaciones se repletaban de aventuras y enganchaste en alguna, creo hasta pensaste en que habías encontrado tu destino, también podrías ser feliz. Pero las estaciones, son lugares de paso y por confortables que perezcan terminan por hastiar o lo que es peor, ellas se hastían de uno, el tren se acercaba ya ha su estación de destino y después de un viaje tan largo, solo querías descansar. La desilusión fue mayor cuando reparaste en que la estación final, era exactamente la misma que de salida. El tren seguía una ruta en circulo y esto convertía el viaje en un eterno e imparable ir y venir.
No sonrías me dijiste, solo golpee tu ventana para descansar, mañana o quizás pasado, buscare otras estaciones, otros trenes será menos ridículo que este, que siempre llega a ti.
Te acurruque mientras te despojaba suavemente de la ropa y me preparaba para beberte, no importa se que volverás a irte, siempre lo haces pensé, pero mientras estas aquí, no volveré a dejar que la modorra ni el semisueño del alba, me impidan desnudarte.
Sobre las once de la mañana nos despertó un silbato de tren, no importa exclamaste me voy en el siguiente.
Fin primera parte.
se lo robe a mi viejo ....
aún no va ni por la segunda leida de hecho creo q nunca lo a leido
los puntos y comas no estan o estan en malos lugares
pero es mi padre...
viejo te amo.
quien viviera sintiera escribiera como vos.....